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Eliminemos las minas

Eliminemos las minasUna mina es un arma que, normalmente enterrada o escondida, explota por el contacto o la presión ejercida por algún objeto, animal o persona.
Las minas antipersonales, uno de los tipos de minas más desarrollados en los últimos años, explotan por la presión de un peso muy pequeño. Así cualquier persona, incluyendo niños, puede convertirse en su víctima. Hay más de 110 millones de minas sembradas y listas para explotar en 64 países y 100 millones más permanecen almacenadas. Asia y África son los continentes más perjudicados por la plaga de las minas. Por ejemplo, en Angola y Camboya hay más minas que habitantes. En Kuwait hay 280 minas por km cuadrado. Una situación similar, aunque en menor medida, se vive en América Central y del Sur.
Unas 100 empresas en 50 países producen semanalmente 50.000 minas. Es decir, cada minuto 5 nuevas minas amenazan la paz en nuestro planeta. Existen más de 340 modelos diferentes de minas antipersonales. Actualmente se diferencia entre minas bobas y minas inteligentes o entre minas detectables o no detectables. Sin embargo, todas las minas tienen los mismos efectos. Más que matar, las minas antipersonales están pensadas para herir o mutilar provocando así un grave perjuicio económico, sanitario y sobretodo humano.
Plantar cada mina cuesta U$2, mientras que los costos para el país son de U$1000 para eliminar una.

Eliminemos las minasPrincipales víctimas
El 80% de las víctimas lo constituye la población civil, especialmente niños y mujeres. Las minas no diferencian entre soldados y civiles, entre tiempo de paz y tiempo de guerra. Además, su fácil disposición en el terreno y el hecho  que permanezcan activas aún muchos años después de terminarse el conflicto bélico, las convierten en una auténtica pesadilla para las poblaciones que viven en zonas que han sido o son escenario de confrontaciones armadas. En Camboya, por ejemplo, las minas han matado y mutilado a más personas en 3 años de paz que en 15 años de guerra civil.
La mayoría de las personas que sobreviven a la explosión de una mina quedan traumáticamente mutiladas.

Eliminelos las minasConsecuencias sociales y económicas
Las minas hipotecan el futuro de muchos países porque se colocan fundamentalmente en los centros de abastecimiento, de producción, en vías de comunicación, campos de cultivo... En la mayoría de estos países, donde las personas viven del trabajo en el campo y con Estados que no ofrecen una cobertura sanitaria adecuada, las minas suponen un auténtico descalabro social, un aumento de las situaciones de hambre y miseria y un incremento del número de refugiados y deplazados, que a su vez alimenta y contribuye a crear nuevos focos de tensión.

Desminado
Consiste en localizar y desactivar las minas. Es una tarea costosa económicamente, en tiempo y en vidas humanas. Operaciones de desminado continúan en Colombia, Ecuador, Nicaragua y Perú.

Colombia
El país de Colombia tiene más víctimas de estas armas que cualquier otro país en las Américas. Un reporte del Monitor internacional de minas dijo que alrededor de 3 colombianos por día son víctimas de explosiones de minas, para un total de 4804 bajas en los últimos 16 años incluyendo 1167 muertos y 3637 heridos.  Entre los cuales cerca de 500 fueron niños.
La fuerza de seguridad conjunta también notificó que el 97% de las explosiones de minas en Colombia, tienen lugar en áreas rurales, lo que en total se constituye en el principal territorio de batalla para el conflicto interno del país.

Eliminemos las minasPaíses miembros u observadores
Los siguientes países miembros u observadores permanentes han donado fondos, equipos y personal al programa de desminado coordinado por la OEA: Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Corea del Sur, Chile, Dinamarca, El Salvador, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Honduras, Italia, Japón, Nicaragua, Noruega, Países Bajos, Perú, Reino Unido, Rusia, Suecia, Suiza, Unión Europea, Uruguay y Venezuela.
 
¿Qué puede hacer usted?
Dar a conocer el problema de las minas, colaborar con las organizaciones que llevan la campaña, escribir cartas y artículos a diarios y revistas informando de la cuestión y solicitando un cambio de actitud del Gobierno.