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Home Ecología Los incendios forestales

Los incendios forestales

incendios forestalesLamentablemente es muy común enterarse a partir de los medios de comunicación sobre la existencia de grandes incendios forestales en algún lugar del mundo.
En las últimas décadas, los incendios forestales se producen con mucha frecuencia y casi la mitad de

ellos son provocados directa o indirectamente por el hombre, o mejor dicho por causa de la irresponsabilidad e irracionalidad humana.

Una botella rota, un simple vidrio tirado u otro residuo que concentre los rayos solares, el abandono de elementos inflamables como papel, cartón, además de colillas de cigarrillos, cerillas, fuegos mal apagados, son suficientes para llegar a causar un verdadero desastre ecológico. Lo más lamentable es que cuando un bosque se incendia, suele ser debido a que alguien lo ha producido intencionalmente.

incendios forestalesPor otro lado una climatología especialmente desfavorable en muchos ecosistemas parece conjurarse para arrasar miles de hectáreas en forma natural. Los incendios forestales se disparan en tierras bajas más cálidas, especialmente los días más ventosos y secos del verano.
Otros se deben a rayos procedentes de tormentas secas.

Los silvicultores suelen distinguir entre tres tipos de incendio forestal: los fuegos de suelo, que queman la capa de humus del suelo del bosque pero no arden de forma apreciable sobre la superficie; los fuegos de superficie, que queman el sotobosque y los residuos superficiales; y los fuegos de corona, que avanzan por las copas de los árboles o arbustos.
Las pérdidas ocasionadas por estos incendios ascienden a millones de dólares. Sin embargo, las consecuencias no se pueden medir sólo por el valor de la madera destruida ya que las pérdidas medioambientales son más importantes.

Los programas de lucha contra el fuego son frecuentes en muchos países, e incluyen la prevención de incendios, la lucha contra incendios y el uso del fuego en la gestión de los suelos. Esta técnica de deforestación, muy utilizada para despejar grandes áreas de bosque con fines agrícolas y otros, es muy dañina para el medio ambiente. La gran cantidad de dióxido de carbono desprendida contribuye al efecto invernadero. La desaparición de los árboles y la cubierta vegetal destruye hábitats, ocasiona la muerte y desplazamientos de especies animales, emite CO2 a la atmósfera, acelera la erosión y multiplica la carga de sedimentos de los ríos, haciendo que las inundaciones estacionales sean mucho más graves.
Un bosque puede tardar más de 120 años en recuperarse tras un incendio: tras 10 ó 15 años se crea el monte bajo; se necesitan entre 15 y 20 años más para desarrollar un estrato arbóreo pleno, entre 30 y 40 años más para que crezca un matorral arbolado de regulares dimensiones y unos 50 años más para la restauración definitiva.

Hay que recordar que los bosques proporcionan oxígeno, retienen y atraen agua, combaten la erosión y albergan y mantienen la diversidad biológica.

incendios forestalesPrevenir equivale a extinguir
La prevención es una obligación de todos, por lo tanto: 
- No encienda fuego en zonas forestales de alto riesgo, especialmente en verano.
- No arroje, en ningún lugar, colillas ni cerillas encendidas.
- No queme matorrales, rastrojos o desperdicios sin solicitar permiso previo del Servicio Forestal y adoptar las medidas de prevención obligatorias.
- No arroje cohetes en parajes expuestos a la propagación del fuego.
- No deje basura ni desperdicios que provoquen o favorezcan la propagación del fuego.
- No intente llegar en coche a todas partes, el contacto del tubo de escape con matorrales secos podría iniciar el fuego.
- No sea pasivo ante irresponsabilidades de otras personas que puedan poner en peligro el medio ambiente. Si no admiten razonamientos, comuníquelo a los agentes de la autoridad.

Greenpeace
Los ecologistas advierten que la verdadera solución a los incendios es evitarlos, mediante la prevención. Según la organización Greenpeace, en los últimos años el esfuerzo se ha centrado casi con exclusividad en la extinción: puesta a punto de métodos rápidos de detección, adquisición de medios aéreos, contratación y formación de personal contraincendios o la coordinación entre administraciones públicas. Pero el número de conatos de incendio crece constantemente.
La solución, según Greenpeace, pasa por que se coloque al bosque en el lugar que se merece, con el consiguiente esfuerzo presupuestario y apoyo a los diversos sectores que trabajan el bosque. Proponen también que se investigue judicialmente y se depuren responsabilidades cuando se adviertan intereses económicos ligados al incendio. Y, para terminar, sugieren una política forestal que destierre hábitos e inercias del pasado y que realice repoblaciones forestales basándose en el contexto ecológico, no en el mero negocio.